Toyota eleva un 10% el beneficio en el último año fiscal

Toyota Motor consiguió aumentar un 10,3% su beneficio neto en el último año fiscal japonés [de abril de 2020 a marzo de 2021], hasta 2,24 billones de yenes (17.000 millones de euros), pese a la crisis del coronavirus, gracias a la reducción de costos y una recuperación de las ventas.

Según datos publicados la semana anterior, las cuentas anuales de la compañía recogen un impacto positivo de 150.000 millones de yenes (1.136 millones de euros) por menores costos, mientras que el beneficio operativo fue de 2,19 billones de yenes (16.650 millones de euros), lo que supone una bajada del 8,4% frente al año fiscal anterior.

La facturación cayó un 8,9%, hasta 27,21 billones de yenes (206.210 millones de euros), por el impacto de la pandemia en la primera mitad del ejercicio, con unas ventas de 7,64 millones de vehículos, lo que marcó un descenso del 14,6% respecto al ejercicio previo. No obstante, se impuso en todo 2020 como el mayor fabricante de autos del mundo.

La compañía arrebató el título al grupo Volkswagen, que lo ostentó durante tres años consecutivos. Vendió 9,5 millones de automóviles en todo el mundo, lo que supone una caída del 11,3% en comparación con el ejercicio precedente, y superando en 200.000 unidades a la multinacional alemana.

Toyota señala que la industria del automovilismo “vio caer sustancialmente sus cifras” en 2020 en muchas regiones “principalmente debido a los efectos de la suspensión de las actividades de los distribuidores en todo el mundo, con la excepción de algunos mercados como China, donde el impacto de la pandemia fue reducido”.

En este contexto, el beneficio operativo y los ingresos del grupo se vieron afectados por “la reducción tanto del volumen de producción como de la venta de vehículos”, especialmente en la primera mitad el ejercicio (abril-septiembre de 2020).

Toyota también sorprendió a otros fabricantes e inversores cuando en el último trimestre dijo que su producción no se vería tan afectada por la falta de suministro de chips o semiconductores como le ha pasado a Volkswagen, General Motors, Ford, Honda o Stellantis, entre otros. De hecho, los analistas aseguran que ha salido “ilesa” hasta ahora debido a su política de almacenamiento.

En lo que respecta al ejercicio en curso de 2021, que concluirá en marzo de 2022, Toyota espera que su beneficio neto se amplíe un 2,4%, hasta 2,3 billones de yenes (17.430 millones de euros), con la vista puesta en un impacto prolongado de la pandemia, que seguirá afectando a la producción y suministro de la empresa por al menos un año más.

La compañía también prevé que sus ganancias operativas se incrementen un 13,8% interanual, hasta 2,5 billones de yenes (18.940 millones de euros), y que sus ingresos crezcan un 10,2%, hasta 30 billones de yenes (227.290 millones de euros).

Caso contrario fue Mitsubishi, quien obtuvo unas pérdidas netas atribuidas de 312.317 millones de yenes (más de 2.365 millones de euros), lo que supone multiplicar por 12 sus números rojos del anterior ejercicio. Facturó 1,45 billones de yenes (10.982 millones de euros), un 35,9% menos, tras vender 801.000 vehículos en todo el mundo, un 16,3% menos.


Jishin

Creador del blog. Apasionado por la innovación, tecnología y movilidad.

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